CUATRO AMORES | de Lolo Morales

Cuatro Amores — Lolo Morales
LMNOTEBOOK · Página de lectura
Fondo negro · Contraste premium
Póster vertical: Cuatro Amores — Una vida entera — Lolo Morales
Póster oficial · Formato vertical · “Cuatro Amores”
Cuatro Amores
Un poemario en cuatro edades (0–100) · Lolo Morales
Introducción

El amor no fue un accidente en mi vida. Fue método. Fue aprendizaje. Fue permanencia negociada con el tiempo. Cada mujer fue una estación del alma. No para quedarse, sino para enseñarme cómo seguir. No escribo estas páginas para justificar ausencias ni para exhibir victorias. Las escribo porque el amor, cuando se vive completo, también deja archivo. Cuatro amores. Cuatro edades. Cuatro maneras de comprender que amar no es prometer eternidades, sino sostener presencias mientras duren. Este libro no persigue finales felices. Persigue algo más difícil: haber amado bien hasta el final.

Prólogo del autor

Yo creí que amar era sentir fuerte. No sabía que también era administrar el tiempo, el cuerpo, y la energía que uno entrega sin garantía de retorno. Entré joven. Sin mapa. Sin lenguaje. Con el corazón abierto y la cabeza en obra negra. Este libro comienza antes de la primera herida, pero se escribe desde la última lucidez. No quise durar en nadie. Quise aprender a no abandonar cuando el amor dejaba de ser promesa y se volvía presencia.

Poema I — Mi primer amor (fallado)

Te amé con la fe desordenada de quien cree que el deseo es un plano arquitectónico. Te amé sin cálculo, sin estructura, con el corazón abierto y la cabeza en obra negra. Éramos dos fuegos jóvenes improvisando hogar en medio del viento. Creí que intensidad era sinónimo de destino. Creí que prometer era sostener. No fallamos por falta de amor. Fallamos por exceso de ilusión y déficit de conciencia. El amor sin método es hermoso, pero colapsa.

Poema II — Mi segundo amor (mi ayuda idónea)

Llegaste cuando ya sabía perder sin teatralidad. No viniste a salvarme. Viniste a alinearme. Tu amor no hacía ruido. Funcionaba. Fuiste equipo, no pedestal. Aprendí contigo que el amor verdadero no siempre dura, pero siempre ordena.

Poema III — Mi amor que no fue

Te encontré cuando el deseo ya sabía hacer balances. Llegamos tarde. No fuiste mía. Pero me recordaste que aún podía amar sin poseer. El amor que no fue no duele. Afina.

Poema IV — El amor fijo

No te amo por locura. Te amo porque estás. No prometemos eternidades. Firmamos presencias. Cuando todo se apague, tu mano será la última certeza.

Coda — Nota final del autor

Estos poemas no fueron escritos para enseñar a amar, sino para dejar constancia de cómo el amor me fue enseñando a mí. No hay moraleja, ni redención, ni nostalgia que pedir. Si algo aprendí, es que el amor no se mide por lo que dura, sino por lo que ordena, por lo que afina, por lo que acompaña cuando ya no queda nada que prometer. No quise ser eterno en nadie. Quise ser honesto con cada etapa de mi vida. Eso fue amar.

— Lolo Morales
Epílogo

No busco que mis amores perduren en el tiempo, porque el amor, como la vida, es un tránsito. Lo que quise —y lo que dejo— es el testimonio de que amar bien consiste en aprender, en afinarse, en acompañar hasta donde se pueda. Si estas palabras perduran, que lo hagan como un recordatorio de que el amor honesto no busca eternidades: basta con que nos haga humanos hasta el último momento.

— Lolo Morales
Publicación preparada para LMNOTEBOOK · Lectura en fondo negro · Tipografía cómoda (18–20px)

Comentarios