- Reseña
- Prólogo de Raúl Orozco del libro "Güegüense mío y otros versos"
- Palabras del Autor
- Prólogo de Alvaro Urtecho
- Crítica sobre el autor de la Pintora Smaragdos Moreno
- Crítica sobre el autor de la escritora hondureña Patricia D’arcy Lardizábal
- Poemas
- Reseña
Lolo Morales (Managua 11 de Diciembre de 1950). Poeta nicaragüense, publicista, diseñador y empresario de muebles finos de maderas preciosas . Publicó su primer libro de poesía ‘Güegüense mío y otros versos’, en 1998 (Comercial 3H S.A., 1998, pp. 61-63).
A Lolo Morales confieso que hasta hace muy poco tiempo, no lo conocía. Nos encontramos una noche en casa de un amigo común y como estábamos hablando, entre otras cosas, de poesía, me enseñó unos textos, que me dijo, eran sus poemas. Comencé a leerlos y bruscamente, me salto una revelación de Morales. Nunca se me había ocurrido, y hasta donde se ha ocurrido a nadie antes, encontrar que una de las formas de Dios, es el Güegüense. El poema que aludo, finaliza diciendo:¨Macho ratón. Jaguar y serpiente.
¡Es el! ¡Es el, que baila enmascarado!
El prólogo, afirma Jorge Luis Borges, cuando son propicios los astros, no es una forma subalterna del brindis; es una especie lateral de la crítica y es en esa vena que vamos a examinar los poemas de Lolo Morales, contenidos en Güegüense mío y otros versos. Como quiera que se vea, los poetas, conscientes de la importancia de la obra literaria en el desarrollo social, no han eludido el compromiso y han puesto al desnudo, con valores estéticos diversos, las anomalías de la sociedad en que vive. El destino americano, tal y como se percibe actualmente, en esta pretendida aldea global, es cantado amargamente por Morales:
¨Los intocables hijos de
De Lautaro, Caupolicán,
Cuauhtémoc y Diriangén,
Somos hoy,
La más castigada familia
De los pobres del planeta¨.
Y no es casualidad que una de las dos únicas secciones del Libro de Morales se titule ¨De la patria y otros rencores¨. En un tiempo en que parece una herejía escribir poemas que hablen de nuestra situación, el poeta se duele de la Nicaragua en que le toca vivir. Chureca, tituló a un poema que termina con una tierna anáfora, casi un llanto:
¨Y pateada y escupida
Azotada, mordida,
Así te tienen, Ay, nicaragua,
Niña de bronce,
Niña de oro,
Niña de mis ojos.¨
Este libro de apenas un poco más de una treintena de poemas, – un opúsculo, más bien – trata de ofrecernos chispazos, vislumbres de las intuiciones que dan sentido a la vida del poeta y que el trata de expresárnoslas en el contexto de su clase, de su nacionalidad, y por supuesto, de su época. Y ese deseo de expresarse genera tensiones contradictorias que lo hacen sentirse como un tránsfuga: o se es poeta y como tal se asume una actitud de lucha en defensa de principios trascendentes, o se es empresario y que el resto solo sea literatura.; de esas tensiones provienen sus preguntas que no solamente son retoricas al uso:
¨ ¿Por qué habría de temer
La excomunión de una sociedad
Dual, y por los mismo, hipócrita?¨
Esta escrita la denuncia y escrita queda y Morales afirma que sólo su vida, los resultados de su vida tienen derecho a excomulgarle:
Pasión y amor te he dado
– Vida mía -; si todavía
te debo algo y quieres vengarte:
Sólo tú tienes derecho a excomulgarme.
La otra sección de Güegüense mío y otros versos, titulada ¨Amores y revelaciones¨, declara amores eróticos, filiales y conyugales, por una parte y por la otra, nos remite a a las experiencias íntimas del autor con su trascendencia. En ella podemos encontrar vestigios varios de Budismo, Cristianismo, Yoga y otras expresiones que nos informan del paso del poeta por diversas etapas espirituales en lo que va de su paso por el mundo. A su necesaria pasión de amar ¨sin importar ser amado ni destruido¨, adjunta un certificado de depósito en la más alta y lejana financiera de las galaxias infinitas¨. O en sus experiencias cargadas de misticismo, se remonta en su mente hacia lo innombrable:
¨Y en insondables
y oscuras noches
llego hasta los confines
de lo desconocido¨
O:
¨Me redimen cien batallas / celestes y esferas de pasión / y gloria me han cobijado¨.
En estos versos, a diferencia de los anteriores, nos encontramos con un ¨trovar cerrado¨, con una comunicación difícil – no incomprensible – que manifiesta lo que ya conocemos por la experiencia de siglos de poesía: cuando el poeta se enfrenta con los misterios del universo, no le queda sino el estupor, la mudez.
Nuestro amigo tiene entre otras cosas, reminiscencias claras de sus lecturas de Rubén, de Vallejo, de Neruda y, por supuesto de los poetas nicaragüenses que de alguna manera tiene que ver con su quehacer actual, influencia que se observa en algunas precisiones.
¨Y por eso hoy me fui solo
Bajo esta noche, para escapar
De ti. Hiriente. Incomprensible¨.
Con Güegüense mío y otros versos, entra en la bibliografía nicaragüense Lolo Morales y el vasto tiempo y la historia en él escrita, nos informarán de la suerte de éstos y de los demás versos que escriba.
Raúl Orozco, 20 de Mayo de 1988
3. Palabras del Autor
“La poesía de Lolo Morales es el viaje del poeta desde las sombras hacia la luz"
(AU)

Pablo Neruda refiriéndose al bagaje poético Nicaragüense dijo que Nicaragua es “La garganta pastoril de América… ” Con Rubén Darío la lengua española revolucionó para siempre y hoy en esta época en que la sociedad se bate entre la revolución tecnológica y en una vida acelerada y vacía, los poetas nicaragüenses modernos o mejor dicho “posmodernistas”, si es que así se les quiera llamar, son los encargados de ser los nuevos profetas, los cantores de la vida, de la muerte, y del futuro en medio de un mundo fracasado y materialista.
En la Leyenda de los Sueños, como texto literario presento poemas inéditos.
Las imágenes que aparecen en ésta obra, son producto de mi imaginación, son mías, me pertenecen, las poseo…
Las únicas posesiones que realmente no son privadas en mi vida son las palabras, éstas son un hecho social, caprichos, arreglos, una convención; herramientas para la convivencia humana.
Como no soy dueño de ellas, ni son de mi propiedad privada, mejor las comparto, en un intento de descifrarlas. Porque descifrándolas, se puede ver si corresponden con las imágenes que ha creado mi espíritu, un espíritu sano, enamorado, revolucionario, frágil y a la vez insurrecto. En esta obra como poeta subversivo, desencantado y crítico de la sociedad, en mis versos esgrimo como una espada apocalíptica la denuncia de los males que la aquejan.
En esta obra poética vuelvo a mi experiencia original amorosa, aquella que una vez se había fugado, ya que anteriormente mi espíritu vagaba en otros universos desconocidos.
Hoy el retorno a la experiencia amorosa abre nuevos tiempos y espacios que recibo y que por gracia me fueron dados.
El Amor como imagen primigenia, estaba ahí, echo poesía, en un nivel sin palabras ni conceptos.
De imágenes están hechos los sueños, la vida, el hombre, los lugares, los fantasmas, el amor.
Ellas tocan con su divino dedo lo irreal, lo fantástico, los sueños, la ficción, lo soñado, lo fantasmagórico, el futuro, todo el contenido del espíritu como si estuviera vivo y presente.
Esta fresca creación poética que llega hoy a tus manos es música, imágenes que alegran y llenan el alma, belleza que abre horizontes al pensamiento poético nicaragüense del nuevo milenio.
Lolo Morales
Managua, Enero 2007
“Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes” Khalil Gibran
La obra poética de Lolo Morales está inspirada en un profundo sentimiento más místico que religioso debido a su profundo amor por el evangelio de Cristo. Su poesía en general tiene un estilo similar al bíblico “Cantar de los cantares” atribuido a Salomón.
Nuestro poeta es un gran conocedor de la Biblia, de la filosofía aristotélica y platónica; también su obra nos trae aromas de un cultismo más oriental que italianizante, influencia marcada debido a sus lecturas de los grandes poetas árabes como Khalil Gibran y Omar Khayyam.
El estilo poético que imprime a su poema “Vuelo azul” tienen fuerza y belleza; en estos versos de gran libertad y musicalidad el poeta deja plasmado su profunda pasión por su destino celeste que lo obliga a “vaciarse” del plano material que lo sofoca para luego emprender un vuelo cósmico hasta fundirse apaciblemente con su creador.
“No me tortura más
el deseo de poseerte
a cada instante,
en cada noche,
en cualquier parte,
ni me mancharán los ojos
las penas mundanas”
En en su poema “Puro viaje”, el poeta se va redimiendo de los estragos que el mundanal ruido le inflige en su transitar por el mundo.
“Desesperados pierden su poder,
dolor,
lamentaciones,
vejez,
muerte,”
Casi toda la obra de Lolo Morales está impregnada de un gran misticismo simbolista; también resume un típico estilo de la poesía bucólica y pastoril. Más allá de este pequeño pero profundo poemario que es más bien un opúsculo, su obra poética está cargada de una encriptada sensualidad e incluso de cierto erotismo. Son apreciaciones a las que algunos colegas creen adivinar en los textos bíblicos ya mencionados.
AU
POEMAS
4. Sueños rotos

Sueños de agua termal, oasis inexistente
me deslizo, me arrastro, en mi vida de arena
ciego a la luz me siento, serpiente soy.
Presiento el placer, me contraigo, te alcanzo
desesperan mis dedos por poseerte
estás allí casi puedo rozarte, avanzo
tan real besas mis labios derramando mieles
tan real sitias mi piel con tus tibias manos
tan real juegas el juego que te lleva a beberme…
¡Sueños! ¡Cuando te siento desapareces!
¡Sueños! Penetrarte apenas
darte el cielo, de azúcar de amor empalagarte quiero!
¡Sueños! Que me das tu amor y tu pena
que te hace una sombra entre mis brazos
que baña de dulzura lo que a otros quema!
¡Sueños! Hablarle de amor, ser alguien distinto
cansarla en orgasmos que empiezan y frenan
zambullirme en oasis que solo, son espejismos!
Managua, 2005
6. Sueños de telaraña
Tejí el círculo de mi vida, empecé
libando el jugo de tus pechos,
continué mamando el néctar de la tierra,
cuando joven miraba la telaraña
como el círculo de la tierra,
en el centro un agujero,
donde enjuto asomaba el rostro,
un anciano caminando hacia la tumba.
Atrapé mis sueños en la red de la vida,
colgados arriba de mi cama,
para escudriñar visiones, que
me llamaron al amor,
aquél por el cual terminé,
entregándolo todo.
Enero 2007
7. Esperanza
Sopla el viento sobre el trigo
ningún barco enarbola su bandera
en este mar desmesurado y pardo.
El sendero se pierde por la herida
que abre en el horizonte la cigarra.
La vida es un suspiro que se toca,
parece ser la sed casi infinita
del brazo que se eleva y no consigue
que las nubes desistan de su oficio,
hasta que el sol se duerma sobre el monte
subrayando con sombras la distancia.
Sin embargo en esta noche,
cuando todo es silencio y se adormece,
el deseo de antaño todavía
en el pecho y en las venas hormiguea.
¡Aún pueden ser ríos nuestros sueños!
Quizá ahora antes que amanezca
tengamos que buscar otro reclamo,
si solo era un despojo o una añagaza
aquel espasmo duro e incisivo
que sacudió el rumor de los pinares.
Mientras nos quede un pájaro despierto
Mantendremos en pie nuestra bandera.
Marzo 10, del 2003
Lolo Morales
8. Oda al respeto
Cuando en la calle miro rodando el respeto
no murmura, no llora, pero tampoco calla;
al rodar ruge con fuerza causando daño.
Las faltas de respeto, son clarines de guerra;
son torrentes que desmenuzan la tranquilidad,
son aguas turbias, que opacan la vida.
Miro la vida en las calles y veo correr sangre;
veo llorar a las madres, sufrir a los hijos,
pedir a los olvidados; sus rostros temibles
y feroces en busca de una víctima,
rostros temerosos, añorando el respeto.
Pero, ¿Qué es el respeto? ¿Es el efebo, seducido por la maldad?
¿Es el pequeño domado por la fuerza, humillado en franca guerra?
Los márgenes de los pueblos están regados en mil pedazos
de respeto desmenuzado con violencia, por mentes enfermas
que se ocultan en lo umbroso del abismo.
Las esperanzas se hunden con los desvelos de las madres
que con ansia esperan el regreso de los hijos.
La armonía, que rauda centellea ondeando serena,
pronto se asfixia con un robo o se desvanece,
con el poder de un crimen.
En nuestros pueblos y ciudades, cuando el bullicio
en sus calles se termina y la vida de la noche nace,
muchos viejos, jóvenes y aun niños, regalan el insomnio
a sus familias que esperan ansiosas su retorno.
Para muchos es noche de diversión, de gozo, o de ocultar
sus penas en medio de la noche.
Para otros quizá, una noche mas de trabajo, de salir a buscar
el pan de cada día; de ser uno mas de la legión,
que noche a noche, llenos de melancolía,
ven transcurrir su vida ya vacía,
quizá ya en la postrimería,
quizá ya en agonía
por ver sus esperanzas ya perdidas,
por vivir en esta sociedad, que en vez de luchar por vivir
en un mundo más decente, combaten diariamente,
noche y día, por quebrantar la paz,
a cada instante y destruir nuestro mundo,
nuestra unión, la vida entera.
Quiero un mundo feliz, con entusiasmo,
donde haya una atmósfera de luz y de esperanza,
no un mundo de asfixia, de sangre, de dolor y desconsuelo,
no un mundo donde hay ricos que se hacen más ricos cada día,
y donde hay pobres que entre mas tiempo transcurre
su pobreza es mas marcada y mas distante su esperanza.
Y ¿Qué hay del poderoso, que utiliza a la gente
ofreciendo una esperanza?
de aquel, que siendo gobernante, se olvida del pueblo y lo lastima,
de aquel, que siendo gobernante, lo saquea,
de aquel, que siendo gobernante, lo mutila
y en el nombre del pobre se hace rico,
y rico se hace en el nombre de los pobres
/ de la tierra.
Y también, de aquél que de Dios se vale
para vivir en estructuras opulentas,
del que se vale de Dios, y hablando de humildad
sirviéndose manjares, se adora a sí mismo;
y del que se sirve de Dios, viviendo como rico
en Su Nombre se hace rico, y en Su Nombre
le pide al pobre se resigne con lo poco.
El pobre por muy pobre, no deja de ser digno.
El otoño, aun con la caída de las hojas es hermoso;
la igualdad, no se logra con buenos gobernantes,
la igualdad, no se logra con muchos sacerdotes,
la igualdad, no se obtiene tragándose el coraje;
se obtiene con respeto, haciendo cada cual lo suyo
/ con todo entusiasmo.
El albañil, obrero y campesino, son tan dignos
como el médico, ingeniero y licenciado;
el empleado, ama de casa y empresario,
somos todos igual de responsables de esta igualdad
que juntos añoramos, y que de no luchar juntos,
juntos pereceremos; de continuar así, el llanto
ya muy pronto, quebrantará las almas en un mar
de asfixia, de furia y de quebranto.
Y todo pasará a ser leyenda,
y todo pasará a ser silencio,
todo volverá a ser apacible,
porque todo será menos que nada.
Hoy, a cada momento, a cada instante,
se pierden miles de vidas, muchas de gente culpable,
las mas de ellas de inocentes, gentes que caen en las guerras,
gentes que caen en las calles, otros en los hospitales
por sus vidas estresadas, y también,
quien en intento suicida, dedica
al alcohol su vida, a la coca, a la piedra,
marihuana o la heroína.
El respeto se ha perdido, el respeto ya no está
y el niño desde pequeño está aprendiendo a insultar,
el bullicio de las calles ha perdido su cordura,
y cuelga, fúnebre en su ser, como una herida
que lacera el cuerpo, rumiando, oculto y solitario,
el momento de causar mas penas,
el momento de causar mas daño;
el perverso se ha vuelto infanticida
y la atmósfera su aliada fúnebre;
la vida es hoy un melodrama, una jungla de hierro
/ y de rutina;
el civil vive con miedo su impotencia, que indeleble
infecta su conciencia, y el ebrio que vive en las tabernas,
cargado de cirrosis y agredido, se siente jerarca
de otras vidas, exige y demanda la obediencia,
haciendo sufrir a su familia.
La falta de respeto es un totalitario mal
que empaña con ansia el anhelo de todo ciudadano,
la burocracia, se empeña en fustigar con salvajismo
a la humanidad, que cavilante
y alarmada se desgarra en ofuscante
grito, por no morir sin conocer su historia.
Tenemos una hueste maligna y majadera,
que vive del dolor del ser humano y al igual
que un ave de rapiña, se siente caníbal en lo oculto,
y peor aún, es caníbal de sí mismo, miserable
que vive encadenado, perdiéndose en ventisca putrefacta.
El movimiento de la gente se ha vuelto mecánico,
esperando ser oído; el joven de hoy se resigna a vivir,
furtivo y reprimido; se resigna a vivir soberbio
y prepotente, se resigna a atacar a quien le dio la vida;
se resigna a aclamar a quien le vende muerte,
al que lo hace morir y lo idiotiza
y su antifaz de placer, es agonía.
Se requiere que todos rompamos el silencio,
se requiere de una vida mas activa,
de romper el silencio y no con gritos,
de romper el silencio escuchando
cantar las golondrinas,
de romper el silencio, mirando el canto
de los niños y observando también el gozo
de la gente.
Cuando la gente respete, ¿para qué serán los policías?
Y yo quiero saber, ¿Irá a haber una cárcel todavía?
Para que gastar en tantas medicinas, si al no haber preocupación,
habrá menos males cada día.
Quiero el antídoto que cure el salvajismo,
no claudicar, vivir sin egoísmo;
siempre luchar en contra del cinismo
y desgarrar, con un grito enconado,
todo lo que vaya unido a lo maligno
Managua, 2004
9. No a la guerra
Todos los pájaros se han ido
y las flores murieron
y amarillos los prados quedaron.
Silvan las balas
y de amapolas se visten los olivares,
ya no hay palomas en el alero:
Murieron envenenadas.
Los animales huyen del hombre,
en los cadáveres están las hienas,
el aire es una copa de veneno.
Es la guerra.
Pueblos en llamas
fuego en el aire
fuego en el mar
fuego en los campos
fuego
llamas
humo
muerte.
Es la guerra.
Las calles chorreando sangre
en los caminos charcos de sangre
en los campos ríos de sangre
las nubes viajan ensangrentadas
los hombres calman la sed con sangre.
Sangre
muertos
sangre
Es la guerra.
Máquinas de matar por todas partes
fusiles
tanques
misiles
bombas
se asesinan los hombres
en el oriente medio,
mientras se fuman un cigarrillo.
Tiembla la tierra
caen las casas
mueren los hombres
mueren los niños
cadáveres por todas partes.
Es la guerra.
Viudas a granel
pueblos vacíos
hombres heridos
escombros
llantos
hambre
alaridos
niños perdidos
niños sin padres
Es la guerra.
Los niños piensan que estamos locos
y que deberían atarnos como a los perros
porque somos peligrosos.
Los niños no queremos la guerra
los niños nunca haríamos la guerra
porque siempre perdemos en las guerras.
Los niños queremos mirar las flores,
oír cantar los pájaros en los árboles
ir a la escuela, tener amigos,
jugar tranquilos en el parque.
Los niños odiamos la guerra,
Los niños todos si nos dejaran,
llenaríamos el aire de globos y palomas.
Septiembre 2005















