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Mis Dolores y Yo

 


















Llevo en mi nombre la carga del dolor,
Dolores me llamo, y en mí convergen
las penas del cuerpo y las del alma,
una danza eterna entre lo físico y lo moral.

Mis dolores no son solo míos,
son los de todos, los que sufren y aman,
los que en la noche encuentran desvelo
y en el día buscan consuelo.

Morales es mi apellido,
reflejo de la ética y la razón,
pero también de las heridas invisibles
que marcan el espíritu humano.

Así, en mi ser se fusionan
el dolor tangible y el intangible,
una amalgama de experiencias y sentimientos
que definen la esencia de lo que soy.

Mis nombres propios, Dolores y Morales,
son más que etiquetas;
son símbolos de la dualidad humana,
de la lucha constante entre el sufrimiento y la moral.

En esta fusión poética y filosófica,
encuentro la originalidad de mi identidad,
una sinfonía de dolores y valores
que resuenan en cada latido de mi ser.

Lolo Morales, 14 de diciembre de 2024

La Furia de la Valkiria



 En los confines donde el cielo es grieta,
donde el trueno danza con la tormenta inquieta,
allí surge ella, hija de los vientos,
la Valkiria furiosa, dueña de los tiempos.
 
Sus ojos, dos soles que incendian las olas,
Su lanza es rayo, su escudo es montaña,
su cabello es fuego que la batalla baña.
su voz, un rugido que a los dioses inmola.

Del Valhalla desciende con gritos guerreros,
buscando justicia entre mortales fieros.
De acero su sangre, de hielo su alma,
pero en su pecho arde una eterna llama.

“¡Yo soy la furia, el brazo del destino,
la venganza del justo, el camino divino!

¡No hay poder que me doble, ni rey que me ate,
soy libre y eterna, la que el cosmos combate!”

Por campos sembrados de huesos y espadas,
atraviesa naciones en guerra quebradas.


Ni la noche oscura, ni el sol abrasante
detienen su paso, su marcha constante.

Lloran los mortales al sentir su presencia,
temen los dioses su audaz resistencia.


Pero en su corazón, un secreto anida:
no lucha por odio, sino por vida.

En el fragor del combate encuentra su arte,
cada enemigo es sombra que parte.


Mas en el silencio, tras la tormenta,
llora por los caídos con alma violenta.

Al final de los días, cuando el cosmos desfallezca,
cuando las estrellas en polvo se conviertan,
la Valkiria se alzará, última centinela,
custodiando el legado bajo la luna nueva.

Y cuando cese el eco de su feroz rugido,
y el mundo olvide lo que ha defendido,
su nombre, grabado en los vientos eternos,
será un canto de gloria en los vastos inviernos.

Así es la Valkiria, furia del destino,
un faro de lucha, un mito divino.
Y aunque sus huellas en la tierra se borren,
en cada batalla su espíritu corre.

Lolo Morales

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